La legislación de extranjería exige a los ciudadanos extranjeros el cumplimiento de determinados requisitos tanto para la entrada en España como para su permanencia en el país por medio de una autorización de residencia y trabajo.
En el segundo caso, cuando existe la intención de permanecer en el país de forma indefinida, los requisitos se endurecen, y, por ese motivo, algunas personas intentan la vía alternativa, y más arriesgada, de entrar en España como turistas y tratar de obtener la residencia más adelante, una vez aquí.
